viernes, 28 de octubre de 2011

HOMENAJE A PERLA SZUCHMACHER

TEATRO PRESIDENTE ALVEAR
PROYECTO PERLA (MÉXICO).
HOMENAJE A PERLA SZUCHMACHER

Se presentan dos obras para grandes y chicos
de la directora argentina radicada en México,
fallecida recientemente.

El sábado 29 y el domingo 30 de octubre a las 16 horas se presentará, en el Teatro Presidente Alvear (Avenida Corrientes 1659), Lágrimas de agua dulce de Jaime Chabaud, interpretada por Ana Zavala y dirigida por Perla Szuchmacher. La asistencia técnica es de Micaela Gramajo, la asistencia de dirección de Ben Hadad Gómez, el diseño escenográfico de Edyta Rzewuska, el diseño de títeres y asesoría en manipulación de Haydée Boetto, el diseño y realización de vestuario, y la realización de escenografía y títeres de Ben Hadad Gómez, la iluminación de Matías Gorlero, y la música original de Félix Bailon y Alejandro Barrera “La Botarga”.

Por otra parte, el sábado 5 y el domingo 6 de noviembre a las 16 se ofrecerá, en el mismo teatro, Malas palabras, escrita y dirigida por Perla Szuchmacher e interpretada por Micaela Gramajo. La música original es de Mariano Cossa, la iluminación de Matías Gorlero, la asistencia técnica de Ana Zavala, y la letra de las canciones de Antonio Machado.

Platea: $ 20,- Platea alta: $ 15,- Tertulia: $ 10,-

¿Qué es el proyecto Perla?
El proyecto Perla surge del interés por difundir globalmente dos puestas en escena de la direc­tora argentino-mexicana Perla Szuchmacher, fallecida en 2010: Lágrimas de agua dulce y Malas palabras, ambos espectáculos unipersonales dirigidos a niños y jóvenes, siendo de suma importancia la difusión de dichas obras dada su calidad artística, su propuesta escé­nica y estética, su manejo temático, pero sobre todo porque estos dos montajes forman parte fundamental del patrimonio inmaterial del teatro para niños y jóvenes en México y el mundo. En palabras de Jaime Chabaud: “Perla fue motor, junto con un puñado de teatristas más, de lo que he llamado el ‘nuevo teatro para niños en México’”. Éste es un teatro que va contra los descafeinados y deslactosados que se da a los niños o del teatro que los trata como subnormales. Caminando por la acera de enfrente, este teatro para niños ha indagado en todos los temas que se consideraban tabú dentro del teatro para niños: la crueldad, el abuso sexual, la adopción, la explotación infantil, el alcoholismo de alguno de los padres, la separación de los padres, la muerte de los seres queridos, etc.

La gira:
El 29 de septiembre del 2011 se inició con estas obras una gira de tres meses por Medellín, Colombia; Lima, Perú; Valparaíso, Chile; Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, Argentina; Montevideo, Uruguay; Ma­drid, Bilbao y Mallorca, España.

Las obras:
Ambas obras han recibido diversos premios y han dado más de 600 funciones tanto en México como en el extranjero. Han sido invitadas a participar en numerosos festivales nacionales e internacionales, entre ellos: Red Colombia Títeres, Festival Internacional de Títeres de la Ar­gentina, Festival Internacional de Teatro Costa Rica, Forum Universal de las Culturas, Festival Viva México en Los Ángeles, etc. Ambas han sido seleccionadas para el programa de Teatro Escolar INBA-SEP.

Lágrimas de agua dulce
Nuestras lágrimas son sin duda la máxima expresión del corazón, la materialización de las emo­ciones humanas llevadas al límite, pero además de esto, las lágrimas de Sofía son diferentes a las de todos, de sus ojos emanan chorros de agua dulce.
Una acción que podría pasar desapercibida en cualquier lugar, pero en su pueblo, aquejado por la sequía, Sofía será obligada a llorar interminablemente y de esta manera abastecer de agua a su pueblo, a costa de su salud.


Esta obra aborda la crueldad y la estupidez humanas, pero sin llevar esas actitudes al tremendismo. El horror está ahí. Subyace en toda la anécdota, pero es acometido con las emociones adecuadas.
Se trabaja con títeres de guante, todos confeccionados en tela y estambre, y con un enorme tapiz que ambienta el relato con elementos muy activos.
Lágrimas de agua dulce es un texto que no tiene un final feliz. No podría tenerlo, porque eso sería hacer una concesión para “las buenas conciencias”. Sin embargo no deja un sabor amargo porque la historia también nos habla de la generosidad, de la solidaridad y de la presencia de los buenos amigos en tiempos de crisis.

Todos somos diferentes y eso es lo maravilloso. En lo que sí todos somos iguales es en nuestros derechos. Derecho a tener un techo, a tener comida y vestido, a que nos traten bien, a estudiar en lugar de trabajar, a jugar… Lágrimas de agua dulce es la historia de Sofía, en el pueblo de Icuiri­cui, durante una gran sequía, una historia dirigida a niños a partir de 4 años.

  
Malas palabras
Imaginada y escrita desde el corazón, esta historia ha conmovido a cientos de espectadores de todas las edades y todas las latitudes que han acompañado a Flor, protagonista de esta obra, en la sorprendente aventura de encontrarse a sí misma. El sonido de una cajita de música es la puerta por la que Flor permite que entren y salgan sus recuerdos, y con ellos, las preguntas esenciales de su vida.
De igual manera, el espectador de esta obra abrirá las puertas para volver a preguntarse y a responderse cosas; para recordar y para volver a tocar esos temas que alguna vez, por alguna razón, decidimos callar.
Perla Szuchmacher toma como punto de partida el tema de la adopción y lo convierte en vehículo para hablar de la identidad, de la pertenencia, de la amistad, del destino y del amor. Desde su sen­cillez y sutileza, Malas palabras divierte y emociona. Su cálida luz seguirá iluminando a quienes la vean o a quienes la lean. Esta sencilla puesta en escena se transforma de pronto en un gigante que nos recuerda que la au­téntica fuerza de la vida, siempre tiene que ver con la verdad.

Flor es escritora y todos los días, antes de ponerse a trabajar, canta mientras acomoda su escri­torio. Pero hoy, precisamente hoy, decide abrir su caja de recuerdos y a partir de allí va desenre­dando la madeja de su historia.
Una historia como la de muchos niños que son adoptados por padres amorosos que tienen miedo de afrontar el momento de la revelación, que tarde o temprano tendrá que suceder.
La mesa de trabajo de Flor se convierte en el mundo de su infancia donde aparecen los juegos con el Pelos, su amigo del alma, Benítez, el vecinito maltratado, la mamá, el papá, y una tía de ésas que nunca faltan.
Animando objetos cotidianos, Flor da vida a los personajes que desde el recuerdo llegan para contarnos su historia.

Perla Szuchmacher
(1946- 2010)

Perla Szuchmacher llegó a México en 1976, exiliada de la Argentina a causa de la dictadura. Desde entonces comenzó a construir en ese país un lenguaje teatral que influiría la producción escénica del teatro para niños y jóvenes en todo su territorio.

La labor que esta mujer de extraordinaria calidez y calidad desarrolló en la dramaturgia y puestas en escena y la intensa, comprometida, amorosa actividad pedagógica a la que se dedicó durante décadas (a través de talleres, asesorías y seminarios impartidos a lo largo y ancho de México) ha significado un parte aguas en el teatro latinoamericano para niños y jóvenes. “Perla –considera Alegría Martínez- tenía capacidad para abordar, como no se había hecho en México, temas prohibidos para los niños: la homosexualidad, la muerte, la explotación laboral de menores, el machismo, temas escabrosos, dolorosos que ella trató con equilibrio, profundidad, delicadeza, de una manera lúdica, entretenida”. Pudo hacer eso gracias a su conocimiento del ser humano, la dramaturgia y la puesta en escena. No era una dramaturga de escritorio, sino de escenario. Su teatro no va dirigido a niños, sino a seres humanos”.

Como dice la periodista teatral Luz Emilia Aguilar Zinser: “Las conversaciones con Perla, su buen sentido del humor, se han ido. Queda en los muchos espectadores que gozamos de sus obras la experiencia del fenómeno escénico como una posibilidad atractiva, estimulante de asomarse a la complejidad del universo de lo humano. Perla Szuchmacher descansa en paz y vive en la memoria del teatro.” 

Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, de la Dirección Artística, de la Dirección Artística de la XXIV Muestra Nacional de Teatro y del Comité Académico del Programa Nacional de Teatro Escolar.
Fue directora de la puesta en escena de la obra Arrullos para niños despiertos (2007) y de ¡Adiós, querido Cuco!. Es autora de los textos Malas palabras (Premio FILIJ de Dramaturgia El Mejor teatro para niños, 2001), Mefis anda suelto, ¡Vieja el último!, Historias con ruidito, Ruidos y extraños y Chunches, chácharas y cahivaches, entre otros.
De 1990 a 2004 co-dirigió el Grupo 55 especializado en teatro lúdico humorístico para niños y jóvenes, donde realizó tareas de dirección, dramaturgia, entrenamiento corporal de actores, coreografía y capacitación.





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