jueves, 5 de mayo de 2016

JAMAS ME LEVANTO LA MANO


de Marcos Casanova
Dirección General y Puesta en Escena: Cristian Majolo
Actúan: Malena Luchetti y Romi Pinto

Funciones sábados 20.30 hs
Tadrón Teatro: Av. Cnel. Niceto Vega 4802 - CABA
Teléfono:011 4777-7976
Localidades $ 150

“Una madre en silla de ruedas junto a su hija harán lo imposible por ganar un concurso de baile”

Voces en off: Noelia Novillo y Marcos Dego
Director asistente: Emilio Zineron
Asistencia de producción: Heidy Reyes
Fotografía y Video: Facundo Morales
Escenografía: Maria Guglielmelli
Vestuario: Narella Polito.
Iluminación: Yanina Crescente
Diseño Gráfico: Tanizlao Diseño/ Agustín Medina
Producción: Compañía Aquí y Ahora

Fátima y Naiara, madre e hija, conviven en una vivienda precaria y pasan sus días repitiendo una rutina asfixiante de agravios y reproches, manifestando así sus frustraciones e ilusiones incumplidas por una vida que no desearon…no eligieron…simplemente les tocó…y así se tuvieron que amar…
            Naiara llega a su casa por la madrugada, luego de una noche de boliche junto a sus amigas. En casa la espera Fátima, joven madre, soltera y postrada en silla de ruedas, irritada por la falta de colaboración de su hija.  Descubrimos que Fátima tuvo a su hija contra la opinión de la mayoría; que el padre de la criatura huyó del pueblo donde vivían con la complicidad de su familia y que madre e hija vivieron junto con la abuela en el silencio de la radio zonal, impuesto para tapar los verdaderos conflictos internos de cada una. La anécdota es sencilla: Villa Seca, una población pequeña donde todos sus habitantes se conocen entre sí, organiza un concurso de baile con el fin de recaudar fondos. Las amigas de Naiara se anotan con sus respectivas madres y, ante la negativa de Fátima de participar debido a su condición, la adolescente no tiene mejor idea que convencer a su tía, hermana de su padre a quien nunca conoció, de acompañarle en el certamen.  Ante esto, Fátima intentará recomponer la relación con su hija y estará dispuesta a hacer posible lo imposible.
            “Jamás me levantó la mano” está planteada como una tragicomedia, por momentos costumbrista, cruel y a su vez absurda y urticante; por otros, reflexiva y con la que es absurdo no sentir cierta empatía. No podemos saber con facilidad si alguno de los personajes es bueno o es malo, aunque realmente eso no importa. Hay un lazo que las une y un dolor contenido a presión que amenaza con estallar en cualquier momento. Una relación  que será puesta a prueba cuando deban atravesar una situación inesperada: es ahí donde emerge la miseria de estos seres humanos que se aman y se odian.
            En tu casa: ¿Qué  darías por tu sangre? ¿Renunciarías a todo? 

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