jueves, 28 de abril de 2011

TEATRO PRESIDENTE ALVEAR

LAS ISLAS

Se estrena la obra de Carlos Gamerro, dirigida por Alejandro Tantanian



El jueves 28 de abril a las 20 se estrenará en el Teatro Presidente Alvear (Avenida Corrientes 1659) Las Islas de Carlos Gamerro, dirigida por Alejandro Tantanian. El elenco está integrado por Luis Ziembrowski, Diego Velázquez, Analía Couceyro, Iván Moschner, Nahuel Cano, Pablo Seijo, Julián Vilar,  Alejandro Genes, Alan Darling, Juan Pablo Galimberti, Ernesto Donegana, Matías Barki, Lucila Casalis y Denisse Van der Ploeg. El cantante es Sebastián Holz y los músicos en escena son Diego Penelas, Rodrigo Quirós, Cecilia Zabala, Alfredo Zuccarelli. La asistencia artística es de Mariano Tenconi Blanco, el asesoramiento escenotécnico de Duilio Della Pittima, la edición de video del Departamento de Producción Audiovisual del CTBA, la realización de documental de Fabio Pallero, el entrenamiento vocal de Sebastián Holz, la coreografía de Diego Velázquez, la concepción musical de Alejandro Tantanian y Diego Penelas, la composición y dirección musical del mismo Penelas, el vestuario de Marina De Caro, la iluminación de Alejandro Le Roux, y la escenografía y las proyecciones de Sebastián Gordín.

Las funciones se realizarán de miércoles a sábado a las 20 y domingo a las 19.30.
Platea: $ 45,- Platea Alta: $ 30,-  Tertulia $ 15,-
Miércoles, día popular: Platea y Platea Alta $ 25.-; Tertulia $ 10,-

Esta obra está recomendada para mayores de 16 años.

Las Islas
“El argentino ama las Malvinas. El que no ama las Malvinas, no es argentino.” Con estas palabras nos recibe el presentador de Las Islas. ¿Pero por qué, amar a las Islas? ¿Qué hay, en ellas, para hacerlas merecedoras de este apasionado o indeciso amor nuestro? ¿Son, a fin de cuentas, algo más que un ícono, un significante vacío, un fetiche?
Buenos Aires, junio de 1992. El empresario Fausto Tamerlán convoca al hacker Felipe Félix a su recientemente inaugurada torre de oficinas de Puerto Madero. Su primogénito, su heredero, su adorado hijo Fausto, que se había hecho, en los años setenta, montonero, y colaborado en el secuestro de su propio padre, años después, tal vez para redimirse, se alistó como voluntario para ir a Malvinas. Allí desapareció sin rastro. Diez años más tarde su padre comienza a recibir anónimos que, a cambio de una gran suma de dinero, prometen darle noticias ciertas sobre su paradero. Tamerlán quiere que Félix averigüe quién envía esos anónimos; además, sabe que Félix estuvo con su hijo en Malvinas, pero una herida de guerra, que le ha dejado un pedazo de casco incrustado en el cráneo, parece obturar todos sus recuerdos.
Se inicia aquí una investigación que se dirige a la vez hacia el futuro y el pasado remoto y reciente: Felipe Félix descubre una trama que involucra al hijo menor, César Tamerlán, que aún en la actualidad es víctima del abuso paterno, en desoladoras orgías de odio y cocaína; al siniestro doctor Canal, que como miembro de Montoneros había participado del secuestro del señor Tamerlán y es hoy su guardaespaldas y psicoanalista; al tesoro virreinal presuntamente entregado por el virrey Sobremonte a los ingleses y enterrado en secreto en las Malvinas; al misterioso Mayor X que nunca se rindió y que diez años después sigue en las Islas, buscando ese tesoro y combatiendo; a Gloria, una ex guerrillera que es obligada a casarse con su torturador, de cuyas violaciones matrimoniales nacen dos niñas llamadas, en honor a la causa, Soledad y Malvina.
Y en medio de todo esto, Felipe recuperará también los perdidos días de la guerra, los que él habría preferido, quizás, olvidar para siempre.
Recreación, reinvención, traición escénica de la que muchos consideran la novela más importante de los años noventa, Las Islas encontró su forma a partir de la matriz del teatro isabelino: escenario único y polivalente, siempre enteramente a la vista; música en vivo; personajes dados vuelta como un guante, con su interioridad toda afuera, sin disminución ni disimulo; palabras que dicen más, mucho más que las de la conversación cotidiana, que buscan, ciegas, los límites de todo decir posible.
La participación de dos grandes artistas plásticos como Sebastián Gordín y Marina De Caro le agrega una dimensión adicional a la puesta. Gordín refinó los espacios ya no realistas, pero sí todavía específicos, del texto teatral, a dos medias esferas ensartadas por dos mástiles enhiestos. Los personajes, ahora, están tratando de habitar uno de los escenarios más inhóspitos que la historia de nuestro país haya provisto: no el del terreno de las Islas, sino un monumento de guerra, la idea de Malvinas. El vestuario de Marina De Caro acompaña perfectamente esta visión: sus trajes dan la sensación de estar hechos a partir de una misma matriz-delantal por extraterrestres que han entendido a su manera la anatomía y la fisiología humanas; pero el parque temático lo manejan ellos y hay que adaptarse. ¿Qué mejor traducción visual de la mente militar que durante aquellos años rigió nuestras vidas?
Las Islas quiere llevar la guerra a escena, no la ínfima guerra que lateralmente libramos contra Inglaterra, sino la más salvaje y decisiva que nos enfrentó a nosotros mismos. Esa guerra que, lejos de haber terminado, recién empieza.  

Carlos Gamerro

Carlos Gamerro es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeñó como docente hasta 2002. Actualmente dicta cursos en la Universidad de San Andrés y en MALBA. Su obra de ficción publicada incluye las novelas Las Islas (1998), El sueño del señor juez (2000), El secreto y las voces (2002), La aventura de los bustos de Eva (2004), Un yuppie en la columna del Che Guevara (2011) y los cuentos de El libro de los afectos raros (2005). Sus ensayos incluyen Harold Bloom y el canon literario (2003), El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos (2006), Ulises. Claves de lectura (2008) y Ficciones barrocas: una lectura de Borges, Bioy Casares, Silvina Ocampo, Cortázar, Onetti y Felisberto Hernández (2010). Sus traducciones incluyen Un mundo propio de Graham Greene, La mano del teñidor de W.H. Auden, Poesía y represión de Harold Bloom y Enrique VIII de Shakespeare. En 2007 fue Visiting Fellow de la Universidad de Cambridge y en 2008 participó del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Junto con Rubén Mira escribió el guión del film Tres de corazones (2007), dirigido por Sergio Renán.

Alejandro Tantanian
Alejandro Tantanian es director, actor, dramaturgo y régisseur.
Estrenó en 2010 en el Teatro Metropolitan de la ciudad de Buenos Aires Viaje de invierno, un espectáculo musical que realizó con Diego Penelas, recorrido que toma como modelo el ciclo de canciones Winterreise (Viaje de invierno) de Franz Schubert y Wilhelm Müller.
Convocado por el Nationaltheater Mannheim, Alemania, también estrenó en 2010 una versión de Die Dreigroschenoper (La ópera de tres centavos) de Kurt Weill y Bertolt Brecht, con la dirección musical de Joe Völker. La particularidad de esta producción es que se trató de la primera vez que un director argentino montó este clásico popular del siglo XX en un teatro público alemán.
De sus producciones anteriores cabe destacar el estreno como autor y director de Amerika (2009) – versión propia de la novela homónima de Franz Kafka– en el Nationaltheater Mannheim;  Los Sensuales (2008) (autor y director); Instante (2008) -ópera con música de Oscar Strasnoy, para la que realizó el libreto- estrenada en Francia; de noche (2008), espectáculo musical que -bajo la dirección musical de Diego Penelas- cierra su trilogía en la que intervino como intérprete, autor y director, iniciada con de lágrimas (2002) y luego de protesta (2004, estrenada en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín); Y nada más (2007) (autor y director); y La libertad (2007) (con dirección propia y en co-autoría junto a Martín Tufró y Ariel Farace), obra estrenada en Mannheim, Alemania.
Otros trabajos relevantes son Cuchillos en gallinas (2006, Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín) de David Harrower (dirección); Recital Ibsen (Fragmentos, cartas, misceláneas) (2006, Sala Casacuberta del Teatro San Martín) con Alfredo Alcón y Elena Tasisto  (dirección y selección de textos); Romeo und Julia (2006), versión propia de Romeo y Julieta de William Shakespeare estrenada en el Luzerner Theater (Suiza) junto al ensamble actoral de dicho teatro (dirección); Los Mansos (2005), sobre motivos de El idiota de Fedor Dostoievski (autor y director); Muñequita o juremos con gloria morir (2003) (autor), estrenada en la ciudad de Toulouse en el TNT (Thêatre National de Toulouse, Francia), con la actuación de Marcial di Fonzo Bo, bajo la dirección de Matthias Langhoff, en 2003. Asimismo, estrenó en París en mayo de 2004, en el teatro de Nanterre–Amandiers, Carlos W. Sáenz (1956 -      ) (2003), coproducción del Kunsten Festival des Arts, Bruselas, Hebbel Theater, Berlín, y Künstlerhaus Mousonturm, Frankfurt; Temperley (2002, Teatro Sarmiento); Cine quirúrgico (2001); La escala humana (2000); La desilusión (Proyecto Museos V, 2000); JULIA / Una tragedia naturalista, versión propia de Señorita Julia de August Strindberg, que también dirigió (2000-2001, Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín y Teatro Sarmiento). También pueden destacarse los libretos de Clone, sobre el cuento homónimo de Julio Cortázar, con música de Antonio Zimmerman (CETC, Teatro Colón, 2007); Liederkreis (Una ópera sobre Schumann), con música de Gerardo Gandini (Teatro Colón, 2000), y Tenebrae, ópera sobre Paul Celan con música de Alejo Pérez (CETC, Teatro Colón, 1999).
Entre sus trabajos como régisseur pueden citarse: el estreno argentino de Lohengrin de Salvatore Sciarrino (CETC, Teatro Colón, 2003); La Gabbia, ópera de Tiziano Manca con libreto propio (estreno mundial en Theaterhaus, Stuttgart, y Ópera de Lille, 2004); el estreno mundial de Fuego en Casabindo, ópera de Virtú Maragno con libreto de Eduardo Rovner y Bernardo Carey, basada en la novela homónima de Héctor Tizón, bajo la dirección musical de Carlos Calleja (Teatro Colón, 2004); y El caso Elsa, sobre las Recitaciones de Georges Aperghis, con dirección musical de Santiago Santero (CETC, Teatro Colón, 2005).
Como cantante ha presentado Potpourrí violento (1994); Kurt Weill. Berlín. Postales en sombra (1995-1999); Proyecto Brecht (1999); de lágrimas (2002); de protesta (2004) y de noche (2008), actuando en diversas salas de la ciudad de Buenos Aires y en festivales internacionales.
Entre sus trabajos anteriores como director se cuentan, entre otros: Un cuento alemán (1997); Proyecto Brecht (1998), ambos de su autoría; Unos viajeros se mueren de Daniel Veronese (1999); y Dedos, el musical de Borja Ortiz de Gondra (2002, Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín).
Escribió, entre otras, las siguientes obras: Juegos de Damas Crueles, La tercera parte del mar, Un cuento alemán, Comedia. Un maestro de Alemania, Sumario de la muerte de Kleist y El Orfeo.
Ha participado -con sus propios espectáculos y junto al grupo El Periférico de Objetos- en más de 60 festivales internacionales y ha recibido numerosos premios nacionales. Fue además el primer artista del medio teatral argentino seleccionado para la beca de la Akademie Schloss Solitude, Alemania.
Como autor ha sido estrenado no sólo en Argentina y Uruguay, sino también en diversas ciudades de Francia, España, Bélgica, Austria y Alemania. Sus piezas han sido traducidas al inglés, italiano, francés y alemán.

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